Maravillas de España
El ProyectoQuienes somosNoticiasColaboraTus MaravillasContacto
Iconos
Blog
   Bookmark and Share    
 
Últimos artículos en esta categoría:

Segunda isla de nuestro viaje: Gran Canaria
miércoles, 19 enero 2011
Escrito por:
Jose Categoría: Crónicas    Escrito desde Lanzarote

   
  Cada día es más difícil elegir las fotos para hacer la crónica, sobre todo si visitas una isla de la belleza de Gran Canaria.
   
 

Tenerife nos despidió con uno de esos amaneceres que parecen sacados de una película; el cielo se tiñó de tonos rojos y anaranjados  mientras en nuestras cabezas los recuerdos de las vivencias de estos días se acomodaban en el espacio reservado a los momentos que ya no olvidarás nunca. Son tantos los paisajes e imágenes que nos llevamos de esta primera isla de nuestra ruta que el listón estaba muy alto para la segunda: Gran Canaria.

 



Nada más descender del barco (una vez más muchas gracias a la naviera Armas y a Diana por su generosidad y paciencia) nos dirigimos al sur de la isla para visitar uno de sus lugares más emblemáticos, las dunas de Maspalomas, más de 300 hectáreas de arena dorada que  forman inmensas dunas que parecen transportarte al cercano desierto del Sáhara.  A pesar del masivo desarrollo turístico de la zona, llena de hoteles y edificios de apartamentos,  el interior de las dunas parece mantenerse aislado de este frenético vaivén de cuerpos rosados y acentos del norte de Europa, y es todo un placer ver como las distintas posiciones del sol dibujan sombras y colores  que parecen transformar el paisaje a lo largo del día.


Dunas de Maspalomas, quizás la parte más turística de toda la isla.


Además de perderte por la dunas es muy frecuentada por deportistas para windsurf, kitesurf, e incluso los más atrevidos pueden tirarse en parapente.


Desde la "humillación" de Artur con su salto en Tenerife entreno duro para aprender a volar... ya casi planeo.


Algunas de las dunas alcanzan un tamaño considerable y al atardecer se llenan de gente para ver las espectaculares puestas de sol sobre el océano.



En el último día del año y tras disfrutar del último baño en la playa, Amandine tiene que tomar un vuelo de vuelta de nuevo al invierno europeo; por cuestiones de trabajo ella regresa a Lisboa, donde da clases de francés en la actualidad y yo continúo recorriendo las islas en solitario. 


Amandine despidiéndose del paraíso y preparada para volver a los días de estufa y paraguas en Lisboa.

La verdad que todas las navidades están siendo bastante especiales y diferentes y este fin de año no iba a ser una excepción. Pensaba celebrar la noche en las animadas calles de Maspalomas, pero se me ocurrió dormir un poco a las 10 de la noche y ya no desperté hasta la mañana siguiente. Tengo que decir que después de 2 semanas en la furgoneta el cuerpo se acostumbra a dormir cuando se va el sol y a despertar cuando amanece; el único reloj que marca tu horario es la luz natural. Lo más curioso de todo es que antes de dormir derramé sin querer el alcohol que usamos para la cocina en el interior del coche, así que por un fin de año en el que no bebo ni mosto y tengo que soportar toda la noche el olor que destilarían unos cuantos ingleses de borrachera… en fin.

Los siguientes días los dediqué a recorrer el interior de la isla. Acostumbrado a viajar acompañado de la permanente sonrisa de Amandine tengo que reconocer que fue difícil ponerse en marcha. Por suerte está el carácter de los Canarios para no caer en la “morriña”  y en cada pueblo pude sentir su amabilidad. Por ejemplo en Tejeda, donde me invitaron en el  “hogar de mayores” para cargar las baterías de la cámara y pasar las fotos de las tarjetas, llenas de paisajes de barrancos y montañas.  “Cuando te marches apaga la luz y cierra la puerta” fue la última frase que escuché y que demuestra la confianza de la gente de estos pueblos. Ver a uno de los mayores terminar la animada partida de cartas y volverse a casa en una moto tipo Harley Davidson fue una de las imágenes más simpáticas del viaje.


Mirador de la Degollada de las Yeguas.



El bonito pueblo de Fagata, rodeado de impresionantes barrancos.


Otro ejemplo de la amabilidad canaria, aquí junto a Roberto y el equipo de cultura de Mogán que me proporcionaron un espacio para trabajar con las fotos y sobre todo una agradable charla. ¡Muchas gracias!



Y aquí recorriendo la zona del puerto en Mogán.

El Roque Nublo, los parques naturales de Tamadaba y Pilancones, desfiladeros de vértigo, barrancos imposibles salpicados por pequeños pueblos de color blanco, imágenes de gran belleza que se sucedieron a lo largo de los días, culminados con unas inolvidables puestas de sol con el cercano Teide emergiendo entre el mar de nubes como gran protagonista.  


Empiezan a notarse los efectos de la ley del tabaco; este hombre subió 2000 metros para poder fumarse un purito tranquilamente :)


Parque Natural de Pilancones.


Una de las puestas de sol más impresionantes de mi vida, desde el mirador Pico de las Nieves con Tenerife y el Teide sobresaliendo por encima del mar de nubes.


Con 80 metros de altura (uno de los más altos del mundo), el Roque Nublo se queda pequeño frente a la impresionante figura del Teide todavía nevado.



Parque Natural de Tamadaba.



Después de unos días decidí por fin conocer la capital de la isla y la ciudad más grande de todo el archipiélago: Las Palmas de Gran Canaria. Mi idea era pasar un par de días, conocer gente por medio de couchsurfing y continuar hacia Fuerteventura, pero la realidad es que me quedé una semana disfrutando de una de las ciudades con mayor calidad de vida que conozco, con la magnífica playa de las Canteras como corazón de la urbe.  Además tuve la suerte de recibir como regalo de reyes la invitación para dormir una noche en el Hostal 7 Soles, así que después de 17 días de carretera, pude por fin disfrutar de una cama “normal” y una ducha caliente.



Espectacular escultura de arena en la playa de Las Canteras, en Las Palmas.


Ja, ja, ja, ja, ja..... huyyyyy perdón, no me acordaba que todavía hay gente en invierno por aquí....


Las jornadas siguientes fueron días de música en directo, excursiones, mucha playa, paseos, baile  y donde además tuve la suerte de conocer gente tan espectacular como Philipp y Jessica con los que compartí momentos inolvidables  y con quien una vez más pude conocer el amplio significado de la palabra hospitalidad (muchas gracias a los dos y espero veros de nuevo muy pronto).


Junto a Philipp y Jessica, nuevos amigos con los que compartí buenísimos momentos en mi última semana en la isla.







Pero el viaje tiene que continuar; mis días en Gran Canaria comenzaron y terminaron con una despedida… me voy con pena por marcharme pero con la inmensa alegría de haber estado. De nuevo un barco, un nuevo nombre, Lanzarote y seguro muchos nuevos paisajes que conocer y sobre todo gente con la que seguir disfrutando de este ya inolvidable viaje.
 

 

 
 
 
blog comments powered by Disqus


 // //
 
Pie de página
Imprimir Panel de Control Email Inicio